Día del reciclaje 2020

Contenedor marrón, nuestro nuevo amigo en las calles.

En mayo 2018 el Consejo de la Unión Europea establecía nuevas normas para la gestión de residuos y objetivos de reciclado jurídicamente vinculantes que aseguran que en los próximos años en España se generalicen en nuestras calles los contenedores de color marrón. En este contenedor debemos depositar los residuos orgánicos o biorresiduos.

Por un lado, los ayuntamientos deben reciclar los residuos municipales en los siguientes porcentajes: antes de 2025 el 55%; antes de 2030 el 60% y antes de 2035 el 65%. La mayor parte de los residuos del contenedor resto son residuos orgánicos (el 47% según los estudios previos de PLAN ESTATAL MARCO DE GESTIÓN DE RESIDUOS (PEMAR) 2016-2022) por lo que es de gran interés su reciclaje para conseguir los objetivos marcados.

Por otro lado, a más tardar el 31 de diciembre de 2023, los estados miembros deberán asegurar la recogida por separado de los residuos orgánicos o su reciclaje en origen.
Por estos motivos el PEMAR antes nombrado se marcaba los siguientes objetivos:

  • Implantar de forma progresiva y gradual la recogida separada de biorresiduos para su tratamiento biológico.
  • Reforzar el fomento del autocompostaje en aquellos lugares donde es fácilmente practicable.
  • Introducir cambios en los sistemas de recogida separada existentes para reducir la presencia de impropios.
  • Construcción de nuevas instalaciones de tratamiento biológico y/o adaptación de las instalaciones existentes para incrementar la capacidad de tratamiento de los biorresiduos recogidos separadamente.
  • Regulación del fin de la condición de residuo para el compost/digerido de calidad y promoción de su uso como producto.

Muchas Comunidades Autónomas y ayuntamientos comenzaron a hacer ya su trabajo por la obligación normativa pero también por las ventajas en la gestión de residuos que la recogida separada de orgánicos supone:

  • Mejora de la estructura y fertilidad de los suelos: Obtención de compost.
  • Energía renovable: Obtención de biogás para generación de electricidad.
  • Reducción de residuos con destino vertedero o  para valorización por incineración.
  • Reducción de peso de la fracción resto.
  • Aumento de los niveles de recogida y calidad del resto de fracciones recogidas separadamente, con un incremento la recuperación de materiales y de las tasas de reciclado en su conjunto

Tengamos en cuenta que la situación de partida es muy mala, según datos del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino en el año 2006 tan solo se recogían de forma separada el 2% de los biorresiduos en España. Sin embargo, ese porcentaje aumenta cada año gracias a que muchas administraciones están esforzándose por hacer llegar el contenedor de residuos a nuestras casas. Por ejemplo, Madrid, que comenzó a implantarlo por distritos en 2017 y en este año 2020 lo tendrá implantado en toda la ciudad.

Barcelona

En Barcelona, donde desde 2010 los contenedores marrones son de libre acceso para todos la ciudadanía. Gran parte de este residuo se emplea para fabricar compost y biogás en el ecoparque de la Zona Franca, y otra parte se usa para hacer compostaje comunitario (que los ciudadanos utilizan en sus plantas y huertos). Además, en esta ciudad y en muchos municipios de Cataluña se ha implantado el sistema de recogida de residuos ‘puerta a puerta’ consiguiendo aumentar significativamente el volumen de orgánicos recogidos.

Allariz, Reserva de Biosfera

Pero también ayuntamientos más pequeños como Allariz en Galicia, un municipio de 6.300 habitantes en Orense y situado en un maravilloso enclave natural cobijado bajo la figura de protección de Reserva de Biosfera. En el año 2010 llevaron a cabo un proyecto piloto de compostaje familiar conjuntamente con el Ministerio de Medio Ambiente. En 2014 generalizaron el reciclaje de los residuos orgánicos motivados por el elevado coste de enviar las basuras a la planta de incineración y posteriormente al vertedero. Las zonas urbanas cuentan con compostadoras donde se dispone de tres cubos: uno para depositar las basuras orgánicas; otro con estructurante (restos de hojas y astillas de madera), materia seca que consigue que los residuos orgánicos no se pudran y no tengan problemas de olores o de insectos; y otro con el humus generado del proceso de reciclaje, para que los propios vecinos puedan llevárselo y utilizarlo en sus hogares.

Además, en 2018 se aprobó una ordenanza municipal por la que las grandes productoras (negocios de hostelería, albergues, comercios) están obligadas a separar los residuos. A su disposición tienen unos contenedores que se recogen cada tres días.

Plan Revitaliza

Este Plan encabezado por la Diputación de Pontevedra y en el que se han adherido 43 ayuntamientos resulta un ejemplo en Europa y también en el mundo por lo que continuamente delegaciones de todo el planeta acuden a conocer el proyecto. Fue declarado dos años seguidos por la agencia europea Zero Waste como ‘Experiencia Ambiental Relevante en la Unión Europea’ dentro de España y supone la generalización en el territorio del compostaje de los residuos orgánicos.

El punto clave de este proyecto son los “maestros composteros” más de 100 personas con una gran formación que trabajan cada día cerca de la ciudadanía y se responsabilizan del éxito de los composteros comunitarios e informan sobre cómo separar los residuos. Otra parte importante es la participación de los grandes generadores de estos residuos como son los restaurantes.

¿Cuáles son los residuos que se deben tirar en el contenedor marrón?

Al ser algo relativamente nuevo, no todos los ciudadanos saben qué restos son orgánicos y cuáles no. Se pueden indicar dos tipos de residuos que deben acabar en el contenedor marrón: los residuos biodegradables y los desechos orgánicos:

  • Los biodegradables son aquellos residuos de alimentos como cáscaras y pieles de frutas, restos de carnes, pescados, verduras, posos de café o restos de infusiones, entre otros.
  • Los orgánicos, por su parte, son papeles y cartón manchados de grasa o aceite, pequeños restos vegetales de flores y hojas o tapones de corcho y serrín.

¿Qué no debemos tirar en el contenedor marrón?

Por ejemplo, el polvo que se genera al barrer, las colillas o las cenizas. Tampoco el textil sanitario como compresas, tampones, bastoncillos para los oídos o pañales, así como tiritas, esparadrapos o vendas.

Plan Revitaliza en el  programa de RTVE «España Directo»